La duda crítica

Manifiesto por la dignidad humana: libertad

Hay que pedir responsabilidades criminales contra los políticos y organismos públicos y privados que están detrás de la pandemia y la vacunación obligatoria contra el covid

 

 

Con el título sería suficiente para mostrar el estupor y rabia (ya no se puede decir simplemente indignación) que debe tener toda persona crítica con la situación a la que está siendo obligada por los políticos de todas las naciones del mundo: vivir con miedo “al contagio”, en una realidad contradictoria; pues por un lado, se dice públicamente (fundamentalmente a través de los medios de comunicación controlados por los gobiernos) que hay nuevas olas y variantes del virus SARS-CoV-2 (covid-19), por lo que se mantienen las “medidas preventivas” tal cómo se ha venido haciendo antes de la “vacunación”, y por otra parte, al mismo tiempo, se intenta obligar a esta población a que vuelva al trabajo y al desarrollo normal diario.

 

En esta contradicción, en algunos países de Europa los políticos nacionales están obligando nuevamente a la confinación de la ciudadanía, mientras que esos mismos políticos dicen enfermar en un fin de semana (caso por ejemplo de Boris Johson en Europa y en América: Donald Trump), al mismo tiempo que se muestran públicamente sin mascarillas (o cubrebocas), etc. Y, en esos países, así como en otros de América, por ejemplo, viven idéntica realidad de “cuarentena” obligatoria con la contraria casi al mismo tiempo; pero eso sí, con el único dictado decidido unilateralmente por los políticos de turno: obligan a mantener las “medidas de seguridad contra el contagio” y a la vez a trabajar y realizar las tareas dirías con “normalidad”, como si tal cosa, y mentalmente es imposible nadie, en su sano juicio, comprenda y asimile esa contradicción tan exagerada. Todo ello está obligado hacerlo por el simple dictado político.

 

Es cierto que hay multitud de contagios y muertos por el covid-19 en gran parte de los países de Europa y América, principalmente; aunque también es verdad que las cifras que se publican en los distintos medios de comunicación e instituciones públicas y privadas que muestran estadísticas diarias, están elaboradas a partir de la fuente primaria que elabora las propias administraciones públicas (gobiernos nacionales) de cada país del mundo; por lo que es fácil comprender que estas cifras no son reales, pero pueden servir de orientación general -a falta de otras- del proceso de evolución de la pandemia desde finales de 2019 en adelante.

 

Inmersa en esta dramática situación de crisis mundial de salud dentro del “nuevo orden mundial” mucha población (mayoritariamente de las capitales y ciudades con un gran número de población de ciertos países europeos y americanos, fundamentalmente), se encuentra inmersa en un proceso de duelo por la muerte o la grave enfermedad que sufre o ha sufrido alguno de sus seres queridos; mientras los políticos nacionales están manipulando la información y desde una acción tiránica (entendida desde la concepción del derecho) están obligando a toda la ciudanía nacional como extranjera que quiere entrar, salir o permanecer en dichos países a hacer lo que ellos mandan en cada momento, aunque sea la mayor contradicción posible a la libertad del individuo. A su vez, estos políticos están siendo manejados por un organismo o Corporación secreta (porque ninguna persona fuera de sus miembros conoce). Como portavoz internacional está actuando la OMS, y asimismo llama mucho la atención el extraño protagonismo que ha tomado en este asunto Bill Gates.

 

No es baladí, por tanto no es insignificante las opiniones vertidas por distintas personalidades de la vida pública: intelectuales… (no políticos), y en general todo tipo de personas: sin estudios universitarios, deportistas, amas de casa, etc. que han hecho público su impresión, fundamentada en escritos científicos, redes sociales o medios de comunicación independientes del poder establecido, que el fin último de la pandemia del covid-19 es la vacunación obligatoria de toda la población viva para su ulterior vigilancia permanente en lugares públicos y privados, día y noche. En un principio, en los momentos presentes, el mundo se ha dividido en tres zonas de vacunación y control diferenciado: Estados Unidos, China y Rusia, por eso las vacunas de una parte no son reconocidas en la otra. Una previsión de futuro, a partir de finales de 2023, sería que una de las tres potencias de esta vacuna contra-covid a través de una guerra nuclear selectiva, la infiltración secreta o hacker intentará apoderarse de toda la información almacenada por las otras dos potencias contrarias a ella.

 

Por todo lo expuesto, y por lo que se podría continuar señalando con respecto al tema tratado, la sociedad en su conjunto tiene la obligación moral ante la historia de la humanidad de pedir responsabilidades criminales contra los políticos y organismos públicos y privados que están detrás del origen, gestión y expansión de la pandemia y la vacunación obligatoria contra el covid y de todos los cómplices de este crimen contra la humanidad.

 

Al igual que se hiciera al final de la segunda guerra mundial, de forma excepcional, con la iniciativa judicial de las naciones aliadas vencedoras, de crear el “Tribunal militar internacional de Núremberg”, a partir del 20 de noviembre de 1945, seguido con la formación de otros tribunales internacionales, como el de la “Corte internacional de justicia” de las Naciones Unidas, en La Haya, en 1946, es necesario que la sociedad crítica con esta injusticia que está sufriendo por la pandemia del covid-19 organice un “Tribunal de justicia internacional libre” de cualquier injerencia política (de forma directa o indirecta-secreta) nacional e internacional. Este tribunal especial, será histórico, debe estar constituido por juristas y políticos “atípicos” y de reconocida trayectoria independiente, como José Mujica, Noam Chomsky, Baltasar Garzón et al. y de ser posible que no lo es, también lo debiera haber integrado por Ernesto Che Guevara y Mahatma Gandhi (por tanto estos dos últimos nombres quedan como referentes para ser sustituidos por otras personalidades con idéntica capacidad  intelectual y la misma actitud ante la vida), que dignifique a la humanidad, con libertad no vigilada por los políticos profesionales de lo ajeno.

Juan Lennon

 

 

 

 

 

La guerra de la vacunación y la dependencia política nacional de la Corporación secreta internacional

 

Cada día queda más claro que todos los políticos de cada uno de los países del mundo dependen directamente de la conocida “Corporación” internacional secreta para la población no inmersa en la política. Se puede poner mil ejemplos, pero basta con uno: Novak Djokovic, deportista millonario que podía haber optado por integrarse en el club de los hombres de negocios más ricos del mundo, ingresando en el club secreto-criminal de Bilderberg; pero, en cambio, se decidió por defender la memoria de su país Serbia, al que la ONU y los Estados Unidos le quitó, tras una guerra cruenta en los Balcanes, la bandera, la denominación completa e himno nacional; a pesar, de que los políticos de ese país van viendo amenazada su independencia y con la ayuda de mucho de dinero para el patrimonio personal de estos profesionales de la política comenzaran a mostrar pública que también dependen políticamente de la criminal (denominación que denota que actúan en contra de los intereses de la humanidad) Corporación internacional del poder global; por esto, no será extraño que Djokovic termine teniendo problemas “legales” (entendidos como tales las acciones dudosas contra la ética del derecho natural practicadas por los políticos). Djokovic ya ha comenzado a tener problemas serios con el gobierno de Australia; le sigue tenerlo con el gobierno “independiente”(?) de Francia, a través de la ministra de Deportes Roxana Maracineanu que le ha amenazado con no permitir su participación en Roland Garros “si no se vacuna” antes. y en un próximo futuro lo tendrá también con el gobierno de Gran Bretaña et al. y con tantos gobiernos de los países en los que quiera participar en alguna de las competiciones de tenis. Con esta actitud antinatura y contra los derechos humanos los políticos pretenden dar un ejemplo a todo el mundo de la “obligatoriedad de estar vacunado” hasta alcanzar la llamada “pauta completa”, pues la intención de todos los gobiernos es que todos los “ciudadanos” vivos esten vacunados a lo lardo de 2022. Pero esta misma actitud política demuestra que por encima de la enfermedad y los contagios (actualmente con la variante ómicron) de la población se impone para ellos el interés supremo de que estén vacunados; para ello los gobiernos de todos los países están obligado a la “ciudadanía” a que asistan al trabajo y a clases de forma presencial, con la intención de que se contagie el mayor número posible de la población y tengan que ser hospitalizados o al menos tenga que pasar por un centro de salud, donde tienen orden de la Corporación a comprobar que tienen cada uno de ellos la pauta completa de vacunación y si no la tuvieran en ese preciso momento la completan, aún sin que el paciente tenga conocimiento de lo que se está haciendo con él, con tal de que la Corporación esté contenta, por el cumplimiento de sus disposiciones a nivel global.

 

Es ilegal ante el derecho natural, no ante la ley criminal de los gobiernos, que los políticos imponga la obligatoriedad de que todas personas vivas tenga que cumplir con el “certificado de vacunación”  para andar por la calle o utilizar los espacios públicos de las ciudades, y así mismo debe contar con el “pasaporte covid” para poder viajar de un país a otro. Nadie debería aceptar perder la libertad personal para estar bajo la vigilancia secreta de la Corporación del poder global y de sus lacayos los políticos nacionales.

 

Al igual que en Alemania, Francia y en algunos otros países europeos se están movilizando la población en contra a la vigilancia criminal permanente que están estableciendo los distintos gobiernos autoprocamados “democráticos” a favor de la Corporación y que cuenta con el apoyo político de las tres potencias (Estados Unidos, Rusia y China). Cada variante con la que se presenta el covid-19, ahora ómicron, dentro de unas semanas o unos meses vendrá otras variantes con la única función de confirmar el interés de los político por “demostrar” la “necesidad obligatoria” que tiene la ciudadanía de “vacunarse” tantas veces como los políticos quieran, en este caso cabe preguntarles ¿para qué tanta vacuna? ¿quién se beneficia de la vacunación masiva y obligatoria?, aparentemente las multinacionales farmacéuticas, pero esos beneficios económicos millonarios lo están compartiendo con los gobiernos nacionales (para el mayor enriquecimiento personal de los políticos), sino el principal problema viene marcado porque el interior que integra las vacunas está vinculado directamente con los mecanismos necesarios para la vigilancia masiva y permanente de toda la población, y es esto último precisamente el problema que tiene preocupado y ha creado un gran debate entre la población de todo el mundo, en las redes sociales como en el diálogo personal: ¿quién quiere vigilar? ¿por qué hay tanto interés político en vigilar a cada cual tanto en los espacios públicos como en los privados? ¿qué busca estos poderes políticos ocultos con la vigilancia?

 

En el momento presente, al comienzo del “nuevo orden global” hay tres grupos de poder vigilando, que son enemigos entre sí, aunque en estos momentos están unidos por un pacto secreto: China, Rusia y Estados Unidos, muestra de esta situación de “bloques de influencia” es que las personas que han sido vacunados en cada una de estas tres zonas no pueden moverse con libertad en los países de los otros dos bloques; una muestra de este problema se aprecia, por ejemplo, en Estados Unidos donde no permiten el ingreso al país a las personas vacunas con Sputnik V (rusa) o CanSino (china), de igual forma lo hará China y Rusia con las personas que no están vacunadas con las marcas de dicho país o “bloque de vacunación”. ¿Esta situación de guerra de bloques de vacunación que nos muestra? ¿debemos creer que una simple anécdota? La tenista checa Renata Vorácová, por ejemplo, fue deportada de Australia a pesar de haber disputado previamente un partido de tenis en dicho país, en un principio se dijo públicamente en los medios de comunicación que era debido a que tenía una vacuna que no era propia del bloque norteamericano: Pfizer, AstraZeneca, etc. sino que contaba con la vacuna del bloque ruso, y posteriormente como ese asunto podía hacer evidente a todo el público en general la existencia de la guerra de bloques de vacunación, han pasado después a decir públicamente que el problema era el mismo que el de Djokovic: que no estaba vacunada; pero realmente no importa saber si Vorácová está o no está vacuna o que cuenta o no con la vacunación de Sputnik V, pues lo importante en realidad es que ha tenido problema con el gobierno de Australia y por extensión con los políticos dependientes de la Corporación del poder global.

 

Está claro que en un principio los tres bloques (Rusia, China y Estados Unidos) en unión con la Corporación del poder global están a favor de la guerra de la vacunación para que toda la población del mundo esté vacunada obligatoriamente, cada cual en su bloque de influencia. Posteriormente, probablemente a partir de 2023, comenzará la segunda guerra de vacunación centrada en esa ocasión en la lucha entre los tres bloques de influencia (Estados Unidos, Rusia y China) por acaparar toda la información que conserva las otras dos potencias, e imponerse como poder global único; a priori no sabemos cómo terminará esa guerra, probablemente cruenta, con gran impacto negativo para la humanidad (al igual que ha significado esta primera guerra de vacunación contra la libertad de los seres humanos racionales).

Juan Lennon

Salud