La duda crítica

La guerra de la vacunación y la dependencia política nacional de la Corporación secreta internacional

 

Cada día queda más claro que todos los políticos de cada uno de los países del mundo dependen directamente de la conocida “Corporación” internacional secreta para la población no inmersa en la política. Se puede poner mil ejemplos, pero basta con uno: Novak Djokovic, deportista millonario que podía haber optado por integrarse en el club de los hombres de negocios más ricos del mundo, ingresando en el club secreto-criminal de Bilderberg; pero, en cambio, se decidió por defender la memoria de su país Serbia, al que la ONU y los Estados Unidos le quitó, tras una guerra cruenta en los Balcanes, la bandera, la denominación completa e himno nacional; a pesar, de que los políticos de ese país van viendo amenazada su independencia y con la ayuda de mucho de dinero para el patrimonio personal de estos profesionales de la política comenzaran a mostrar pública que también dependen políticamente de la criminal (denominación que denota que actúan en contra de los intereses de la humanidad) Corporación internacional del poder global; por esto, no será extraño que Djokovic termine teniendo problemas “legales” (entendidos como tales las acciones dudosas contra la ética del derecho natural practicadas por los políticos). Djokovic ya ha comenzado a tener problemas serios con el gobierno de Australia; le sigue tenerlo con el gobierno “independiente”(?) de Francia, a través de la ministra de Deportes Roxana Maracineanu que le ha amenazado con no permitir su participación en Roland Garros “si no se vacuna” antes. y en un próximo futuro lo tendrá también con el gobierno de Gran Bretaña et al. y con tantos gobiernos de los países en los que quiera participar en alguna de las competiciones de tenis. Con esta actitud antinatura y contra los derechos humanos los políticos pretenden dar un ejemplo a todo el mundo de la “obligatoriedad de estar vacunado” hasta alcanzar la llamada “pauta completa”, pues la intención de todos los gobiernos es que todos los “ciudadanos” vivos esten vacunados a lo lardo de 2022. Pero esta misma actitud política demuestra que por encima de la enfermedad y los contagios (actualmente con la variante ómicron) de la población se impone para ellos el interés supremo de que estén vacunados; para ello los gobiernos de todos los países están obligado a la “ciudadanía” a que asistan al trabajo y a clases de forma presencial, con la intención de que se contagie el mayor número posible de la población y tengan que ser hospitalizados o al menos tenga que pasar por un centro de salud, donde tienen orden de la Corporación a comprobar que tienen cada uno de ellos la pauta completa de vacunación y si no la tuvieran en ese preciso momento la completan, aún sin que el paciente tenga conocimiento de lo que se está haciendo con él, con tal de que la Corporación esté contenta, por el cumplimiento de sus disposiciones a nivel global.

 

Es ilegal ante el derecho natural, no ante la ley criminal de los gobiernos, que los políticos imponga la obligatoriedad de que todas personas vivas tenga que cumplir con el “certificado de vacunación”  para andar por la calle o utilizar los espacios públicos de las ciudades, y así mismo debe contar con el “pasaporte covid” para poder viajar de un país a otro. Nadie debería aceptar perder la libertad personal para estar bajo la vigilancia secreta de la Corporación del poder global y de sus lacayos los políticos nacionales.

 

Al igual que en Alemania, Francia y en algunos otros países europeos se están movilizando la población en contra a la vigilancia criminal permanente que están estableciendo los distintos gobiernos autoprocamados “democráticos” a favor de la Corporación y que cuenta con el apoyo político de las tres potencias (Estados Unidos, Rusia y China). Cada variante con la que se presenta el covid-19, ahora ómicron, dentro de unas semanas o unos meses vendrá otras variantes con la única función de confirmar el interés de los político por “demostrar” la “necesidad obligatoria” que tiene la ciudadanía de “vacunarse” tantas veces como los políticos quieran, en este caso cabe preguntarles ¿para qué tanta vacuna? ¿quién se beneficia de la vacunación masiva y obligatoria?, aparentemente las multinacionales farmacéuticas, pero esos beneficios económicos millonarios lo están compartiendo con los gobiernos nacionales (para el mayor enriquecimiento personal de los políticos), sino el principal problema viene marcado porque el interior que integra las vacunas está vinculado directamente con los mecanismos necesarios para la vigilancia masiva y permanente de toda la población, y es esto último precisamente el problema que tiene preocupado y ha creado un gran debate entre la población de todo el mundo, en las redes sociales como en el diálogo personal: ¿quién quiere vigilar? ¿por qué hay tanto interés político en vigilar a cada cual tanto en los espacios públicos como en los privados? ¿qué busca estos poderes políticos ocultos con la vigilancia?

 

En el momento presente, al comienzo del “nuevo orden global” hay tres grupos de poder vigilando, que son enemigos entre sí, aunque en estos momentos están unidos por un pacto secreto: China, Rusia y Estados Unidos, muestra de esta situación de “bloques de influencia” es que las personas que han sido vacunados en cada una de estas tres zonas no pueden moverse con libertad en los países de los otros dos bloques; una muestra de este problema se aprecia, por ejemplo, en Estados Unidos donde no permiten el ingreso al país a las personas vacunas con Sputnik V (rusa) o CanSino (china), de igual forma lo hará China y Rusia con las personas que no están vacunadas con las marcas de dicho país o “bloque de vacunación”. ¿Esta situación de guerra de bloques de vacunación que nos muestra? ¿debemos creer que una simple anécdota? La tenista checa Renata Vorácová, por ejemplo, fue deportada de Australia a pesar de haber disputado previamente un partido de tenis en dicho país, en un principio se dijo públicamente en los medios de comunicación que era debido a que tenía una vacuna que no era propia del bloque norteamericano: Pfizer, AstraZeneca, etc. sino que contaba con la vacuna del bloque ruso, y posteriormente como ese asunto podía hacer evidente a todo el público en general la existencia de la guerra de bloques de vacunación, han pasado después a decir públicamente que el problema era el mismo que el de Djokovic: que no estaba vacunada; pero realmente no importa saber si Vorácová está o no está vacuna o que cuenta o no con la vacunación de Sputnik V, pues lo importante en realidad es que ha tenido problema con el gobierno de Australia y por extensión con los políticos dependientes de la Corporación del poder global.

 

Está claro que en un principio los tres bloques (Rusia, China y Estados Unidos) en unión con la Corporación del poder global están a favor de la guerra de la vacunación para que toda la población del mundo esté vacunada obligatoriamente, cada cual en su bloque de influencia. Posteriormente, probablemente a partir de 2023, comenzará la segunda guerra de vacunación centrada en esa ocasión en la lucha entre los tres bloques de influencia (Estados Unidos, Rusia y China) por acaparar toda la información que conserva las otras dos potencias, e imponerse como poder global único; a priori no sabemos cómo terminará esa guerra, probablemente cruenta, con gran impacto negativo para la humanidad (al igual que ha significado esta primera guerra de vacunación contra la libertad de los seres humanos racionales).

Juan Lennon

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