La duda crítica

El azar en la vida

Texto dedicado a la persona que ella misma sabe que estoy escribiendo sobre ella

 

 

 

Llama la atención que todo el mundo intenta acomodar la vida a su capricho: al que le gusta el entorno familiar, todo lo ve en ese ámbito y si por el contrario, le gusta el grupo de amigos, centra la vida alrededor de sus escogidas amistades, que mantiene en cada momento; pero todo el mundos debe saber, que ambos ámbitos: familiar y el de las amistades son resultado del juego del azar y de un reducido número de probabilidades que se repiten en ambos casos y su resultado determina y marca la vida de cada uno.

 

Los padres concretos procreadores son resultados del azar, pues desde que nacen ellos mismos hasta que se conocen y tienen unos hijos no saben que probabilidad marcará su devenir vital; pues ellos dos, en particular, tomados de ejemplo, coinciden en un espacio geográfico donde se conocen, entablan amistad hasta llegar a ser pareja y tener uno o varios hijos…, todo ello por un azar humano. Al nacer cada uno de los progenitores no sabían desde un principio que iban a tener esa amistad, ni que terminarían siendo amigos, se casarían sí y terminarían teniendo hijo(s). Por tanto los resultados de vivir en pareja de los padres es consecuencia de una amistad inicial. De igual forma el hijo o los hijos pueden tener otras amistades que quedan en simple amistad  o terminan igualmente en pareja estables, progenitores o no de otro(s) hijo(s).

 

Por tanto el hecho de que una amistad ultime en la vida en una simple amistad, o que termine con el establecimiento de una pareja estable o ser progenitor es resultado del azar vital. A este mismo azar se le debe añadir la función probabilística, es decir una pareja(s), pero no otra(s), tomada como ejemplo, puede(n) culmine en relación(es) estable(s) y/o ser progenitore(s), así como también que los hermanos se quieran o no y tenga un buen o mal comportamiento humanitario entre ellos, moralmente hablando, etc., son consecuencia todo ello del azar.

 

No es extraño que el departamento de Matemáticas del Centro D’Analyse et D’Intervention Sociologiques (CADIS) de la Ecole des Hautes Études en Sciencies Sociales (EHSS), de París estén centrado en la investigación de las funciones del azar, pues se puede indicar con total seguridad que todo en la vida es resultado del azar en unión de las modificaciones que condicionan las probabilidades de producirse un hecho o el contrario, una realidad o otra  distinta, a la esperada, deseada o la verdaderamente resultante.

 

Por ejemplo, una persona puede tener una amista en particular, en la que tiene puesta las mayores esperanzas de la vida, pero esa amistad puede morir inesperadamente, y pasa a la memoria, y de igual forma se puede poner otros ejemplos o atender a otras realidades. Como indicara Heráclito la vida es un devenir continuo, de realidades distintas, pero a la que hay que añadir la función que en ella repercute el azar y la función probabilística vital, indicada previamente; pero, también se debe completar con las circunstancias históricas inherentes al tiempo en el que se vive y los condicionantes sociales, políticos… y culturales predominantes del entorno en el que se encuentra inmerso cada persona en particular, y todo ello en mayor o menor grado afecta al hecho y al devenir vital de cada persona, lo que unido en su conjunto con una acción social y una conducta humana, sea de una forma u de otra, da como resultado que un sujeto social sea de una manera o se comporte de una u otra forma. Es decir, unas personas tienen una(s) amistad(es), padres y/o hermano(s)  por una razón concreta, resultado del azar, y no por otro motivo, no es por la simple elección de uno mismo, sino que es especialmente por motivo de unas circunstancias históricas, condicionantes sociales… culturales y en suma por unas probabilidades en el azar humano concretas. Claro, esto sucede cuando se habla desde la perspectiva filosófica de la vida, si solo se permanece en el plano coloquial indudablemente todo parece ser que se produce por el hecho de una simple amistad y no otra, por ejemplo; pero, no es así todo tan sencillo, por la ignorancia científica.

Póngase un ejemplo, de una persona en particular, que es la quinta de ocho hermanos y ofende al resto de sus familiares diciéndoles personalmente, cada vez que puede, que ella siente y/o desea que sólo tiene un hermano, que los restantes seis no existen para ella; psicológicamente, es posible que lo haga, pues ella interioriza un deseo hasta el punto de convertirlo –en lo que Freud denomina- “realidad psíquica” que no coincide con la “realidad material”, y al mismo tiempo se produce en ella una cierta desestructuración entre los real, lo imaginario y lo simbólico (RIS), como analiza la psicología lacaniana. En cambio, sociológicamente, es imposible aludir a esta realidad contrapuesta, en la que una de ellas es real y la otra no: son ocho hermanos, y no dos; aunque claro, uno es libre social y humanamente de querer o no querer al resto de sus hermanos, como así mismo lo puede hacer extensible sobre cualquier otro asunto humano. Y, por último, económicamente, también puede hacer este tipo de selección, anteponiendo unas amistades y una realidad particular deseada por encima del  veraz ámbito familiar; en esta caso, lo escogido se antepone económicamente, con lo que ello conlleva, sobre lo no deseado. En este caso, es lo que hay, aunque exceda la realidad misma.

Carrión

Ciencias